El balón gástrico es un tratamiento reconocido y eficaz para lograr la reducción del peso corporal. De hecho, surgió como ayuda a la cirugía bariátrica en el año 1985. Tanto las técnicas como los materiales se han ido innovando y mejorando hasta la actualidad.

El pasado de los balones intragástricos

Inicialmente su objetivo era ayudar a bajar de peso a personas con obesidad que debían someterse a la cirugía bariátrica. Esto era así porque la cirugía comportaba riesgos si la persona no perdía peso previamente. Las investigaciones llevaron al método novedoso del balón intragástrico, aunque los de los años 80 no eran como los actuales.

En cuanto a la forma, los primeros balones eran cuadrados. Posteriormente pasaron a realizarse en forma de media luna, siendo más recientemente cuando se optó por los esféricos. La evolución de los materiales es otro de los aspectos que ha ido cambiando para mejorar su tolerancia y aceptación por el cuerpo. Inicialmente se confeccionaban en polietileno llenándolos de aire. Pero provocaban el problema del posible deshinchado y el hecho de que se pudiera pasar a los intestinos con las consiguientes consecuencias.

Tras diferentes investigaciones sobre materiales y técnicas, además de su experimentación en animales, se llegó a la conclusión de hacerlos de silicona rellena de suero fisiológico. Ese suero está teñido con colorante azul de metileno que permite conocer de manera rápida si el balón se deshincha o se ha deteriorado.

Se ha de reseñar que el balón o globo intragástrico de silicona queda flotando y no tiene riesgo de poder pasar al intestino. Esto es debido al tamaño que tiene. Permite mantener la sensación de saciedad a la persona cumpliendo el objetivo de perder peso.

El balón intragástrico y su recorrido en la medicina

Es importante explicar que tratar la obesidad ha sido uno de los grandes campos de investigación de la medicina dado que comporta altos riesgos para la salud. Por este motivo, las vías de investigación siempre han sido varias. Los balones intragástricos no siempre fueron aceptados como tratamiento válido para la obesidad. De hecho, en Estados Unidos hasta hace unos años no se permitía su uso y comercialización. Sin embargo, fueron muy utilizados en los años 90 en toda Europa.

Este éxito fue debido a que es relativamente sencilla su implantación y, sobre todo, a que es una forma de evitar la cirugía, que resulta una forma más invasiva de intervención. Al no provocar sangrado y sin necesidad de periodo de convalecencia, los pacientes optaban por el balón gástrico. Pero, por encima de todos los argumentos, el éxito en la pérdida de peso era uno de los más importantes a la hora de tomar la decisión.

La actualidad y el futuro de los balones gástricos

Actualmente, los equipos médicos ajustan los tratamientos al caso individual de forma que el balón gástrico es uno de los recursos no quirúrgicos eficaces para perder peso. Los modelos nuevos se pueden utilizar durante 12 meses, lo que supone 6 meses más que los antiguos. En este tiempo no solo el paciente reduce la cantidad de ingesta por sensación de saciedad, sino que se realizan programas de reeducación alimentaria. La adquisición de nuevos hábitos en alimentación es realmente el objetivo último de este tratamiento.

Por este motivo, en la clínica Bluemoon ubicada en Madrid, aplican protocolos que personalizan este tipo de tratamientos. Los años de experiencia indican que un equipo multidisciplinar de doctores de confianza es la clave para que el balón gástrico sea útil realmente.

Además, los balones actuales se ajustan en tamaño y volumen de forma que se adaptan a las distintas necesidades de tratamiento a lo largo del tiempo. Así se logra minimizar los posibles rechazos o intolerancia durante el proceso.

Se coloca mediante una endoscopia que simplemente requiere de una sedación ligera y el paciente no suele presentar molestias o malestar. La duración de la intervención hoy en día es de 15 o 20 minutos, y en una hora el paciente puede marcharse.

Tras la colocación, en los días posteriores el paciente puede sentir vómitos, náuseas y dolores abdominales. Pero la intensidad de los mismos va disminuyendo progresivamente conforme el estómago se va adaptando. Con un apoyo permanente y un acceso a toda la información sobre la intervención los pacientes se sienten mucho más tranquilos.

El efecto, como se ha mencionado anteriormente, es de saciedad constante y de esta forma se consigue seguir la dieta de adelgazamiento con mayor éxito. Sin embargo, el balón no es permanente. Este se retira cuando el equipo médico lo cree adecuado dentro del plan de tratamiento. El paciente habrá logrado mantener una ingesta menor, perder peso y modificar hábitos de alimentación.

Se puede concluir que el método del balón gástrico es eficaz para tratar la obesidad siempre que se utilicen las técnicas más avanzadas y recientes. Además, es aconsejable acudir a clínicas con equipos médicos experimentados. Si deseas perder peso, pide cita en Bluemoon ya que son expertos en tratamientos de cirugía y medicina estética. Te informarán y aconsejarán sobre tu caso.