En los últimos años, la colocación de un balón gástrico se ha convertido en una eficaz herramienta para conseguir perder peso. Tras su colocación la sensación de apetito disminuye de manera exponencial, por lo que disminuye la ingesta de alimentos, consiguiendo al fin perder peso. Para su colocación existen diversas técnicas, cada una con distintas ventajas e inconvenientes, y que deben adecuarse de manera individual a cada cliente. Por ello, elegir bien el centro donde vas a llevar a cabo esta intervención es una decisión muy importante. Y desde clínicas Blue Moon, vamos a ayudarte a tomarla de manera profesional y segura.
¿Qué es y cómo funciona? Principales ventajas e inconvenientes
Uno de los problemas más importantes que sufren las personas con sobrepeso u obesidad es la incapacidad habitual para disminuir la ingesta de alimentos. Aunque se lleven a cabo importantes cambios en los hábitos de vida, se sigue necesitando demasiada comida para quedar saciados, lo que termina por imposibilitar la necesaria perdida de peso. Y con el fin de eliminar este problema de la ecuación surgió, hace décadas, la técnica del balón gástrico.
Hecho de silicona, el dispositivo se coloca dentro del estómago con el fin de llenarlo parcialmente y de manera constante. Esto consigue disminuir el apetito, aumentando la sensación de saciedad. Y, al ingerir menos comida, el cliente consigue por fin perder peso con rapidez, sencillez y continuidad. Además, con el tiempo, el estómago va reduciendo progresivamente su tamaño, por lo que llega un momento en que el balón no es necesario y es retirado. Indicado especialmente para personas obesas con un IMC superior a 30 e inferior a 40, es ideal también para personas con sobrepeso que han intentado todo tipo de dietas y tratamientos con resultados absolutamente insatisfactorios. Aunque, como toda intervención, tiene siempre una serie de ventajas y desventajas.
Entre las ventajas principales están:
– La baja tasa de rechazos que produce (al ser elaborados con materiales específicos para prótesis internas).
– Su temporalidad (de 6 a 12 meses).
– Su eficacia (la perdida media está entre 18 y 30 kg), que aumenta cuando se combina con ejercicio físico moderado y cambios de hábitos de vida saludables.
– La rapidez con la que se coloca (unos 20 – 30 minutos).
Como puntos menos positivos, se encuentran:
– El paciente debe pasar cierto número de pruebas médicas que aseguren que no sufre otros problemas gástricos que puedan hacer inadecuada la intervención.
– Existe la posibilidad de tener naúseas, vómitos u otras complicaciones durante los días posteriores a la intervención, aunque no suelen ser habituales. Complicaciones graves como el rechazo, irritación de la mucosa, la úlcera o la perforación son extremadamente raras.
– El esfuerzo del cliente no acaba con la colocación del dispositivo. La recomendación de complementar el proceso con un cambio habitual de estilo de vida le llevará a hacer un esfuerzo por seguir las recomendaciones médicas. Esto se traducirá en un cambio real y mantenido, que elevará su autoestima.
Todo lo que debes saber acerca de la colocación del balón gástrico con endoscopia
Es, sin duda, la técnica más usada y la que acumula más experiencia previa. Tras una leve sedación que sirve para relajar al paciente, se introduce un endoscopio a través de la orofaringe (boca) con el fin de llegar al estomago y poder visionar su estado, antes de colocar el dispositivo. Después de comprobar el buen estado y elegir la zona, se llena el estómago de suero fisiológico estéril, lo que evitará el paso del balón a la zona intestinal. Se introduce el balón, se infla y se ancla a su posición, retirando después la solución salina restante. Se hace una última revisión y, si todo es correcto, se retira el endoscopio, quedando la persona unas horas bajo supervisión en el centro con el fin de controlar su adaptación al mismo.
Balón gástrico sin endoscopia: la evolución hacia técnicas menos invasivas
Pero, como todo en la vida, las técnicas evolucionan. Y al abrigo de la evolución apareció, hace ya algún tiempo, el balón gástrico sin endoscopia. El dispositivo, en forma de cápsula, se ingiere con agua pero sin anestesia, sedación ni endoscopia. Después es llenado de agua estéril a través de un pequeño tubo que lleva adosado, siendo retirado este último después del llenado. Con el tiempo, el dispositivo se deshincha de manera automática y autónoma, siendo expulsado de manera natural por el intestino. Dura 4 meses aproximadamente y recientes estudios demuestran una perdida media de unos 10 kilogramos en los cuatro meses que está colocado.
Por todo lo anterior, la colocación de un balón gástrico es una decisión muy importante. El proceso debe ser llevado a cabo por profesionales expertos que controlen con las máximas garantías toda la intervención, aportando calidad humana y técnica. Personas expertas que viven por y para sus clientes y que son profesionales de máxima confianza. Así que no dudes más y acércate a cualquiera de nuestras clínicas Blue Moon, donde te atenderemos encantados y resolveremos tus dudas sobre esto o cualquier otro problema de salud que desees consultarnos.