La blefaroplastia sin cirugía es todo un avance en el campo de la medicina estética. Una mirada fresca y luminosa es uno de los condicionantes más importantes para verse más joven, de ahí que acabar con los párpados caídos o el exceso de piel en el párpado inferior sin pasar por una intervención quirúrgica sea lo que mucha gente estaba esperando.
La blefaroplastia sin cirugía está recomendada para cualquier persona que quiera elevar su mirada, reducir las arrugas del contorno, generalmente a partir de los 30 o 35 años es cuando suelen manifestarse signos de envejecimiento en las áreas alrededor de los ojos.
La blefaroplastia sin cirugía es un tratamiento ambulatorio, se realiza con plasma IQ, una novedosa tecnología basada en plasma que consigue corregir la flacidez en el área al promover la regeneración de la piel desde dentro. Esto lo consigue formando energía térmica en el espacio entre la punta del dispositivo y la piel. Este pequeño arco que se forma desencadena un proceso llamado sublimación, que es el proceso de convertir un sólido en gas, y que hace que las fibras de la piel se encojan, se contraigan y se tensen. Este endurecimiento de las fibras a su vez tensa la superficie de la piel, creando una mejora en la piel floja o flácida. Plasma IQ también puede reducir la apariencia de patas de gallo, arrugas y cicatrices o incluso usarse para eliminar lesiones de la piel (angioma cereza, agrupaciones, etc.).
La blefaroplastia sin cirugía es un tratamiento seguro, sencillo y no invasivo diseñado para tensar la piel suelta, sobrante o no deseada. Una alternativa absolutamente efectiva a la blefaroplastia quirúrgica que resulta más compleja e implica un largo periodo de recuperación.
El número de sesiones depende de cada paciente, pero lo habitual es entre 1 y 2 sesiones.