En este artículo te contamos todo lo que deberías saber antes de someterte a una rinoplastia.

Sabemos que cambiar tu nariz es un proceso que puede inquietarte, razón por la cual queremos contarte todo lo que tienes que saber acerca de los tipos de operaciones, qué hacer antes de operarte y cuáles son los consejos para el posoperatorio.

Lo que deberías saber sobre la rinoplastia

Este tratamiento es un procedimiento en el que interviene la cirugía para modificar ciertos aspectos de la nariz. Las razones fundamentales que llevan a alguien a someterse a esta operación son estéticas (simetría de la nariz o modificación de la forma) o bien defectos en la forma que impiden una correcta respiración.

En cualquiera de los dos casos, la labor del experto en cirugía es realizar pequeñas incisiones en las fosas nasales o la columela para conseguir moldear el hueso y el cartílago de la nariz. Para que el resultado sea lo más armónico posible, lo que se realiza a continuación es el moldeado de la piel con vistas a adecuarla a la nueva forma de la nariz.

En todo momento se persigue un resultado natural y una mejora de la función respiratoria, por lo que, en la actualidad, constituye la quinta modalidad de cirugía más solicitada en España.

Tipos de operaciones que tienes disponibles para cambiar tu nariz

A grandes rasgos, podemos distinguir entre dos tipos de rinoplastia: la abierta y la cerrada. En la abierta, el cirujano tiene acceso pleno a la parte interna de la nariz, pues se retira la piel y después se repara y moldea como hemos dicho.

En el caso de la modalidad cerrada, el médico accede a través del interior y en ningún momento toca la piel de la nariz. Es la más utilizada actualmente, sobre todo porque la recuperación de los pacientes es mucho más rápida en este caso.

Cómo es el preoperatorio de una rinoplastia

El primer paso antes de someterse a un proceso de estas características es un estudio clínico sobre las características del paciente a nivel psicológico y cardio-respiratorio. Así mismo, se analiza la armonía de la nariz en el rostro y se plantean posibles vías para realizar la operación. Este también será el momento de decidir el tipo de operación, abierta o cerrada, que resulte idónea para el paciente.

Cuando queden solo 15 días para el tratamiento, tendrás que consultar con tu médico sobre si es conveniente el consumo de cualquier tipo de medicamento o sustancia que pueda alterar la zona (vasos sanguíneos, vías respiratorias, cutis…). Es posible tomar medicamentos, pero es necesario que el cirujano sepa cuáles son para ver si están indicados en estos casos.

Si estamos dentro de la última semana antes de la operación, hay que ser más estrictos en cuanto a los hábitos. En primer lugar, es básico cuidar la dieta, intentando ingerir alimentos saludables y evitando comidas copiosas. Se recomienda comer alimentos vegetales como fruta y cereales (ricos en fibra), así como verduras de todo tipo. Pero es importante tener una charla con el especialista sobre qué alimentos y nutrientes conviene evitar, pues algunos complementos, vitaminas y especias están desaconsejados.

Siguiendo con los hábitos de la última semana, es crucial restringir el consumo de alcohol y tabaco. Estas sustancias dificultan la transferencia de oxígeno y también afectan al flujo de la sangre en la nariz y en el resto del cuerpo.

Por tanto, de cara a una recuperación más rápida y eficaz conviene seguir estrictamente las recomendaciones relacionadas con la dieta y la restricción de alcohol y tabaco.

¿Qué hay que hacer tras la operación?

El posoperatorio y su duración dependen sobre todo de la situación del paciente y del tipo de cirugía que se haya escogido. Sin embargo, hay ciertas pautas generales como las que vamos a comentar.

La recuperación durante los primeros días o semanas (algunos pacientes tardan solo 10 días en recuperarse completamente) pasa por mantener un reposo durante el máximo tiempo posible, pero especialmente durante las primeras 24 horas, en las que es posible notar dolor y molestias. Además, los primeros días es frecuente que aparezcan hematomas y rojeces.

Algunas de las siguientes recomendaciones sirven para acelerar el proceso de recuperación y ayudar a evitar las molestias:

– Mantener la cabeza en posición elevada favorece la circulación sanguínea y la cicatrización, extendiéndose esta recomendación para dormir.

– La colocación de paños y compresas fríos reduce la inflamación.

– Para evitar hinchazón, se recomienda no realizar esfuerzos ni colocar ningún objeto sobre la nariz (gafas).

– También aconsejamos la utilización de crema con factor de protección solar sobre la zona.

En definitiva, la rinoplastia es un tratamiento que te permite cambiar tu nariz, ya sea por mejorar la estética, por arreglar problemas respiratorios o por ambas cosas simultáneamente. En cualquier caso, conocer todo acerca de la operación te ayudará a relajarte y a conocer más sobre esta intervención. Para lograrlo, visita nuestro centro y déjate asesorar por nuestros especialistas.